JOSE LUIS LOPEZ "Crossover", Flamenco, swing y música de cámara | TOP MUSICA | 01 DIJON-MADRID: Fandango (frag.) | | 02 AMIZTADE: Samba por bulerías (frag.) | | 03 TE CON LUPE: Vals (frag.) | |
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UN POCO DE HISTORIA |
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Es difícil escribir un apunte histórico sobre el tango, pero al mismo
tiempo, es muy arduo eludirlo porque son muchos los que a través de
estas páginas solicitan, aunque sólo sea, una ligera orientación que
les ponga en la pista de este completo fenómeno cultural - baile,
música, canción, poesía - que por una u otra razón atrae a tanta gente.
Aunque sobre el tango y sus figuras son muchas las cosas que se
discuten y ponen en duda, es generalmente aceptado que el tango nace en
Buenos Aires a finales del siglo XIX aunque algunos prefieren decir a
modo conciliador, que nació a las orillas del Río de la Plata, con el
fin de contentar a los uruguayos que reclaman una copaternidad del
fenómeno.
En un hecho de origen popular como el tango y, por tanto, de nacimiento
evolutivo resulta imposible apuntar una fecha de nacimiento. Sin
embargo, lo cierto es que la mayoría de los estudiosos coinciden en dar
por buena la década de 1880 como el punto de partida de lo que entonces
no era más que una determinada manera de bailar la música. La sociedad
donde nace el tango escuchaba y bailaba habaneras, polkas, mazurcas y
algún vals, por lo que respecta a los blancos, mientras que los negros,
un 25% de la población de Buenos Aires en el siglo XIX, se movían al
ritmo del candombe, una forma de danza en la que la pareja no se
enlazaba y bailaba de una manera más marcada por la percusión que por
la melodía.
Buenos Aires puerto Puerto, 1885
Musicalmente, el tango entronca en su genealogía con la habanera
hispano-cubana y es August Sandepor tanto hijo del trasiego mercantil
entre los puertos de lengua española de La Habana (Cuba) y Buenos Aires
(Argentina). Sin embargo, estos orígenes explican poco sobre su
nacimiento. Inicialmente, el tango es interpretado por modestos grupos
que cuentan sólo con violín, flauta y guitarra o incluso, en ausencia
de ésta, el acompañamiento de un peine convertido en instrumento de
viento con la mediación de un papel de fumar y un avezado soplador que
marca el ritmo. El instrumento mítico, el bandoneón, no llega al tango
hasta un par de décadas después de su nacimiento, en 1900
aproximadamente, y poco a poco sustituye a la flauta.
Inicialmente, el tango debió ser un modo de interpretar melodías ya
existentes, modo sobre el que fueron creándose otras nuevas que en un
inicio ni siquiera contaban con una transcripción musical, ya que a
menudo sus intérpretes y creadores no sabían escribir o leer música. De
hecho, con el correr de los años, algunos de los primeros tangos ya
transcritos no van firmados por sus autores sino por avispados
personajes que sí sabían escribir música y aprovecharon el vacío
existente sobre la autoría de determinados tangos celebrados
popularmente, para ponerlos a su nombre y ganar con ello unos pesos.
Quizá a estas alturas del texto, alguno se pregunte sobre el origen del
nombre. Es una buena pregunta, pero carece de respuesta, o lo que es lo
mismo, hay miles. En España en el siglo XIX se empleaba la palabra
tango para un palo flamenco, en la geografía africana hay algunos
topónimos con ese nombre, en documentos coloniales españoles se usa el
vocablo para referirse al lugar en que los esclavos negros celebraban
sus reuniones festivas… algunos incluso dicen que el origen podría
estar en la incapacidad de los africanos para pronunciar bien la
palabra "tambor" que quedaría así transformada en "tangó". En fin, es
una buena pregunta pero la irremisible falta de documentación escrita y
el origen ágrafo del tango y sus primeros padres callará la respuesta
para siempre.
Las cifras hablan: Argentina pasó de tener dos millones de habitantes
en 1870, a cuatro millones veinticinco años más tarde. La mitad de esa
población se concentraba en Buenos Aires donde el porcentaje de
extranjeros llegó a ser del 50 por ciento y adonde acudían también
gauchos e indios procedentes del interior del país.
En este ambiente, se comienza a bailar en tugurios y lupanares el nuevo
ritmo que se asocia así desde su inicio al ambiente prostibulario, ya
que eran sólo prostitutas y "camareras" las únicas mujeres presentes en
las academias o perigundines.
Puesto que se trataba de féminas dedicadas en alma y, sobre todo, en
cuerpo a sus accidentales acompañantes, el tango se comenzó a bailar de
un modo muy "corporal", provocador, cercano, explícito… de un modo
socialmente poco aceptable como se vería cuando, siendo ya un fenómeno
emergente, el tango comenzó asalir del arrabal de su ciudad de origen y
empezó a expandirse.
En los primeros tiempos, cuando el tango comienza a convertirse en
canción, las letras que acompañan la música son obscenas y sus títulos
dejan lugar a pocas dudas: "Dos sin sacarla", "Qué polvo con tanto
viento", "Con qué tropieza que no dentra", "Siete pulgadas"... o
incluso "El Choclo" que aunque literalmente significa mazorca de maíz,
en sentido figurado y vulgar, equivale al castellano "chocho" o "coño".
De su baja cuna a su encumbramiento como baile rey en los salones del
mundo occidental, el tango recorrió un curioso camino de ida y vuelta
entre el Nuevo y el Viejo Continente, con una parada decisiva y
brillante en París.
¿Cómo llegó allí? También en este punto las respuestas son dispares y
algunas vario pintas. Determinados textos, mucho más ingenuos que
eruditos, dan incluso nombres y apellidos de "la" persona responsable
de este viaje. La realidad, en su extensión como en su nacimiento,
parece más compleja y, sobre todo, plural.
Los "niños bien" de Buenos Aires no tenían reparos en bajar a los
arrabales para divertirse, bailar y, de paso, levantarse alguna mina o
alguna "milonguita" que engatusaba o se dejaba engatusar. Y para
acercarse a la mujer no conocida, nada mejor que el tango. Por
supuesto, el tango no era aceptable en sus casas ni bailable con las
señoritas de su ambiente y por esa razón permaneció durante muchos años
como algo marginal y de clase baja.
Sin embargo, los viajes de estos patricios a Europa, especialmente a
París, fueron el desencadenante. París no sólo era la capital del
glamour y de la moda, sino que además era una ciudad que daba cobijo a
una sociedad plural, parte de la cual era alegre y desprejuiciada. Los
bailes galantes de la capital francesa venían de atrás, Louis Mercier,
cronista de la vida parisina escribía en 1800: "Después del dinero, hoy
en día el baile es lo que más éxito tiene entre los parisinos, sea cual
sea su extracción social: aman el baile, lo Jacques Henri Lartigue -
Parisveneran, lo idolatran… Es una obsesión a la que nadie escapa". Si
ello era así a principios del XIX también lo era a principios del siglo
XX al que llegaron con una fortalecida fama locales públicos como el
Bal Bullier de Montparnasse o el Moulin de la Galette. Por añadidura,
el atrevimiento, a principios de siglo, no era ajeno a las costumbres
parisinas, antes al contrario, algún baile anual, como el Bal des
Quat’z Arts de los estudiantes, "era célebre por lo ligero de las
vestimentas y por el jolgorio sexual que reinaba siempre en él".
En este contexto social no fue difícil que el osado baile creado en la
capital del Plata encontrara un terreno abonado para florecer y
convertirse en curiosidad al principio, en moda y furor después. Y una
vez en París, el escaparate de Europa, la capital de la moda, la cuna
del chic, su extensión al resto del continente primero, a todo el mundo
después, fue algo sencillo y rápido. Curiosamente, es entonces, cuando
Buenos Aires se mira en París, cuando finalmente el tango entra en sus
salones más nobles avalado ahora por el bautismo europeo, el mejor de
los pedigríes para una burguesía emergente que luchaba por hacer de su
ciudad el París de América
La gloria trajo también y simultáneamente el rechazo. La sempiterna
dinámica social se puso nuevamente en marcha, lo antiguo frente a lo
nuevo, la censura frente a la apertura, la tradición frente a la
renovación. Los detractores del tango surgieron por doquier y fueron
incluso ilustres y famosos. El Papa Pío X lo proscribió, el Káiser lo
prohibió a sus oficiales y la revista española La Ilustración Europea y
Americana hablaba del "…indecoroso y por todos conceptos reprobable
‘tango’, grotesco conjunto de ridículas contorsiones y repugnantes
actitudes, que mentira parece que puedan ser ejecutadas, ó siquiera
presenciadas, por quien estime en algo su personal decencia.". La cita
pertenece a esa revista española, pero resultafácil encontrar otras
paralelas en publicaciones inglesas, alemanas o, incluso, francesas.
No obstante, para cuando llegó la reacción la suerte estaba ya echada:
el tango había triunfado. Hubo vestidos de tango, color tango,
tango-thés… el tango fue el baile rey de ese mundo de preguerra que
habría de terminar muy pronto con el primer enfrentamiento armado
mundial, la ascensión de Estados Unidos como potencia, el cambio de
costumbres. Después, el tango siguió viviendo, nació con fuerza el
tango canción que le tomó el relevo al tango baile, pero con un éxito
geográficamente más restringido, el mundo, en una nueva preguerra
descubrió y admiró a Carlos Gardel y al final del conflicto la
supremacía de Estados Unidos desembarcó en Europa también con el swing
que murió sólo para darle paso al rock.
En todos estos años el tango tiene una brillante historia de auges
limitados y declives relativos y una continuada vida a lo largo de la
cual se ha desarrollado tanto el baile como la música hasta llegar a un
nivel de sofisticación y depuración que dejan a las claras la madurez
de esta manifestación que vive ya en las primeros décadas de su segundo
siglo de vida.
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